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CONSUMO DE VINO EN LOS HOGARES
El consumo de vino en los hogares españoles creció un 3,5% en volumen hasta rozar los 205 millones de litros durante el primer semestre, manteniéndose estable la facturación (-0,1%), con 446,7 millones de euros, según los datos de la Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV) recogidos por Europa Press. Este crecimiento se debe en gran medida al aumento en junio de un 23,3% en volumen y un 5,6% en valor, por el gran desarrollo de los vinos sin denominación de origen.
Según el OEMV, la fuerte caída de precios de junio redujo el precio medio un 3,4% en este periodo hasta los 2,18
euros.
Por productos, los vinos tranquilos sin denominación de origen (DOP) fueron los que más crecieron en volumen hasta junio, un 5,3%, con 114,4 millones de litros, cifra que supone el 56% del volumen
total de vino consumido en alimentación. Más leve fue la subida en valor (+2,9%), por la caída del 2,3% en el precio medio, que se situó en los 1,07 euros por litro.
Por su parte, los vinos tranquilos con DOP lideraron las ventas con el 50% de la facturación total, aunque cayeron levemente (-1%) hasta los 223,4 millones de euros. En volumen, crecieron un 1% hasta
los 65,7 millones de litros.
Respecto al consumo de cava, según el OEVM, el mes de junio minimizó la caída registrada en estos seis meses, que se sitúa sólo en un -0,3%. No obstante, la fuerte caída de precios (-10,5%) redujo la
facturación un 10,7%.
Por otro lado, 2012 sigue siendo un buen año para el consumo de sangrías y tintos de verano, que creció en este semestre un 14,1% en volumen y hasta un 19,6% en valor, hasta los 21 millones de litros
y 15,7 millones de euros. El precio medio se situó en los 75 céntimos de euro por litro, un 4,9% más elevado que en el mismo periodo de 2011.
El OEVM ha destacado que estos datos muestran una progresiva mejoría en el consumo de vino en el canal de alimentación, logrando la mejor variación porcentual en volumen (+2,2%) desde noviembre de
2010.
"Una mejora de consumos, en líneas generales, que parece consecuencia de la disminución de precios medios de venta y que, sin embargo, puede verse afectada negativamente por las tendencias al alza
del coste de las uvas durante la vendimia que ahora se inicia en España", ha indicado el Observatorio.
EL CORCHO
Tendrán ustedes que disculparnos el título de este artículo, que no es ni científico ni siquiera muy ortodoxo. Es simplemente la manera como llamamos en nuestro grupo de amiguetes a ese corcho que arruina una botella de vino pero sin ser evidente, que acaba con sus aromas, aplana la boca, lo rebaja un buen puñado de escalones en el escalafón de la calidad, pero sin hacerse evidente. Es corcho pero es difícil de detectar. Es el corcho más problemático. El corcho que hace que el vino simplemente parezca malo, y el 'bebensal', en vez de rechazar la botella, pueda rechazar el vino en sí, la bodega, o incluso toda la región de la que proviene… Es el corcho cabrón.
Nos juntamos regularmente con un grupo de chalados por el vino; decidida una región o tema cada uno lleva una botella
relevante envuelta en papel de plata. Fue en una de estas reuniones de amigos hace unos días en la que nos animaron a explicar el asunto. Rara es la vez en la que no hay una discusión acerca de
alguna de las botellas ¿tiene corcho esta botella? ¿No tiene corcho? Unos opinan que sí, otros opinan que no. Y no es raro que al cabo de unos minutos alguno de los de uno de estos grupos cambie de
opinión. Y casi nunca hay consenso. 'Pues para mí este vino no tiene corcho'. 'Pues para mí, sí'. ¿Cómo es posible? La explicación es simple, pero no sencilla…
Hace tiempo estuvimos en un seminario sobre TCA y otras lindezas de las que se cargan un número considerable de botellas, y recordamos como el umbral de percepción (de TCA en este caso, aunque con
otros compuestos es igual) depende de la persona. Usando el mismo vino probamos a añadirle diferentes cantidades de TCA, y claramente en todas las concentraciones cambiaba el vino, pero había un
punto en el que el vino dejaba de 'ser diferente' para claramente 'tener corcho'.
Nos estamos refiriendo, pues, a ese punto por debajo del umbral en el que es evidente que el vino 'tiene corcho': a esas botellas en las que se detecta el problema cuando uno conoce el vino
perfectamente (como el productor… aunque no siempre) o está muy acostumbrado a las sensaciones que transmiten vinos con este tipo de problemas, o bien no se detecta y se declara que "este vino es muy
malo". Con narices apagaditas, un poco mustias, tal vez con algún levísimo recuerdo a papel o cartón que va y viene y una boca aplanada con una sensación ligeramente astringente y acre, desde luego
nadie dice que el vino está estupendo. Es ahí donde viene el riesgo, que en vez de detectar que el problema es causado por un corcho con una baja concentración de TCA (o TeCA, tetracloroanisoles, o
similar…) se le eche la culpa al vino.
A pesar de que el umbral de detección depende de la persona (y las hay incluso incapaces de olerlo, por muy evidente que sea), en general es una sustancia que se percibe incluso en concentraciones
muy bajas. Como publicamos aquí mismo hace un par de años, hay personas que pueden detectarlos a partir de una concentración de 10 nanogramos por litro, o lo que es mucho más explicativo, ¡el
equivalente de diluir un sobre de azúcar de este compuesto en una piscina olímpica llena de vino! ¿Y si fuera sólo medio sobre?
Así que desgraciadamente seguiremos discutiendo si una botella tiene o no tiene un problema de contaminación por TCA, pero es importante entender la posibilidad de esta concentración muy baja que
afecta a las características del vino. Que nos planteemos que en ocasiones es un problema de una botella concreta, que no tiene por qué ser el vino malo, ni la bodega mala, y una región completa
mucho menos. Aunque en nuestra opinión el corcho sigue siendo el cierre más efectivo para las botellas y que nos arriesguemos a tener almacenadas durante años algunas que jamás nos beberemos y
acabarán en la cazuela (en general son compuestos que se van al hervir) o en el fregadero, hay que ser consciente también de la existencia del corcho cabrón.
ESCANDALO EN BORGOÑA
botellas en Borgo�a, que ha estallado la semana pasada tras una larga investigaci�n oficial de la 'maison de n�goce' Labour�-Roi que acab� con la detenci�n de sus cuatro m�ximos directivos -puestos ya en libertad a la espera de los procesamientos que decida la justicia-, no resulta sorprendente m�s que por la tardanza en producirse. Hac�a a�os que cualquier observador de la regi�n, de su minifundismo exacerbado y de la imposibilidad de controlar si el contenido de cada botella (son 193 millones al a�o) corresponde a la etiqueta, era consciente de que Borgo�a era terreno abonado para el fraude.
Este vi�edo de unas 25.000 hect�reas (un poco m�s que la Ribera del Duero, la tercera parte de la superficie de Rioja) est�
fragmentado hasta l�mites insospechados en Espa�a, donde no conocemos una organizaci�n as�: son 84 denominaciones de origen o 'appellations d'origine contr�l�es' AOC (nueve denominaciones regionales
o sub-regionales, 41 denominaciones municipales o 'villages' con 562 subdenominaciones 'premiers crus', y 34 denominaciones 'grands crus'). Entre denominaciones, subdenominaciones y los tipos de vino
(blanco, tinto, rosado y espumoso), son 1.413 clases reglamentariamente separadas las que se producen anualmente en Borgo�a.
Hay 4.000 viticultores en la zona, de los que 1.300 son tambi�n embotelladores, adem�s de 250 'n�gociants' (Labour�-Roi es uno de los tres mayores) y 23 cooperativas. En total, pues, unas 1.600
bodegas con sus marcas respectivas.
Esta atomizaci�n queda patente cuando se visita una bodega, no ya de las dimensiones de Labour�-Roi, sino peque�ita, como son la gran mayor�a. Por ejemplo, el biodin�mico Pascal Roblet-Monnot, en
Volnay, explota seis hect�reas de vi�edo repartidas en 13 denominaciones distintas, y del que hace otros tantos vinos: un 'grand cru' (Corton Grand Cru), siete 'premiers crus' (Auxey Duresses 1er Cru
Le Val Rouge, Auxey Duresses 1er Cru Le Val Blanc, Beaune 1er Cru Gr�ves, Pommard 1er Cru Arvelets, Volnay 1er Cru Brouillards, Volnay 1er Cru Santenot y Volnay 1er Cru Taillepieds), cuatro
'villages' (Chambolle Musigny, Puligny Montrachet, Rully La Grenouille lieu-dit y Volnay St Fran�ois lieu-dit) y un regional o gen�rico (Bourgogne Pinot Noir Vieilles Vignes).
En este ejemplo, Roblet-Monnot produce poco m�s de 25.000 botellas en total, con lo que cada una de esas denominaciones tiene una producci�n confidencial. Y si su Bourgogne Pinot Noir se vende en
tiendas por unos 17 euros, su Corton llega a los 70.
En la bodega, estas producciones se traducen en un n�mero reducido de barricas: a veces, s�lo una o dos para el 'grand cru' estrella de la casa. Hace unos a�os, en una visita con la Academia
Internacional del Vino, pregunt�bamos a otro peque�o productor de Volnay c�mo pod�an las autoridades reguladoras si cada barrica conten�a s�lo el vino cuyo nombre estaba inscrito en ella, o si no
rellenaba la de 'grand cru' con vino de 'premier cru' o gen�rico, y nos respond�a: "Esencialmente, se f�an de nosotros. No les es posible vigilar cada barrica".
Ese ancestral sistema 'de confianza', que -por cierto- choca con las nuevas y exigentes normas de trazabilidad de la Uni�n Europea, es el que puede saltar por los aires si la gravedad del asunto de
Labour�-Roi se confirma en los tribunales. En ese caso se ha hablado de manipulaciones a�n m�s escandalosas, como la de meter vino de mesa, sin AOC, en el relleno de barricas de 'grand cru', o de
colocar etiquetas de cualquier denominaci�n en botellas de borgo�a gen�rico o 'villages', seg�n llegasen los pedidos.
Es evidente que las partes implicadas intentan quitar hierro y visibilidad p�blica al asunto: los cuatro detenidos est�n por ahora en libertad sin cargos por su colaboraci�n con la investigaci�n, que
cubre las a�adas 2005 a 2009. Pero echar tierra sobre el asunto tampoco iba a ayudar a la imagen de Borgo�a.
VINOS DE MADRID

Madrid es una metrópoli llena de tabernas, bares, restaurantes y mesones donde, desde siempre, se ha bebido vino, más tinto que blanco: el manchego que subían, en sus pellejos, los arrieros que pernoctaban en la Cava Baja y, a partir del primer tercio del siglo XX, el rioja al que se aficionó la burguesía del barrio de Salamanca. Lo que en la capital se ha desconocido generalmente han sido los vinos de su entorno inmediato, unos vinos madrileños que van mereciendo más atención desde que nuevos elaboradores han venido a enriquecer el panorama, a menudo redescubriendo terruños y castas olvidados o arrinconados.
Esta semana se inicia la publicación de nuestras primeras catas dedicadas específicamente a la Comunidad de Madrid en ocho
años, un lapso de tiempo largo durante el cual el panorama ha cambiado sustancialmente.
La única Denominación de Origen, Vinos de Madrid, con sus 8.000 hectáreas de viñedos y más de 40 bodegas, fue creada en 1990 y es, como tantas otras en España (La Mancha, Rioja, Navarra, Alicante,
Ribera del Guadiana, Costers del Segre... y más) una entidad más político-administrativa que vitícola, ya que no representa una unidad de terruño reconocible. Sus tres subzonas son, pues, las tres
verdaderas denominaciones.
Al oeste, San Martín de Valdeiglesias representa el sector madrileño de esa verdadera unidad geográfica y vitícola que es la sierra de Gredos, la del renacimiento de las menospreciadas viñas de
garnacha y albillo sobre suelos bastante fértiles (humus) con base granítica en una zona serrana que es la más húmeda de la región. Sin peso en nuestras catas de 2004, nombres como Marañones,
Bernabeleva y Comando G han adquirido hoy renombre internacional.
Al sur, la subzona de Navalcarnero prolonga, como la de San Martín, el viñedo toledano de Méntrida y es la más variada de la región, con áreas de claro tipo manchego y enclaves (Aldea del Fresno) de
carácter más serrano.
Al este, la subzona de Arganda del Rey es la más grande y la más importante en volumen de producción: más del 60%. Aquí fluyen los ríos Tajuña, Henares, Jarama y Tajo, con vegas feraces, pero las
viñas suelen ocupar las laderas y las mesetas de suelos pobrísimos. Las temperaturas son las más extremas de la región, y la pluviometría, la más escasa.
Mientras que al oeste un estilo propio se abre paso con la garnacha y el albillo por delante, las grandes bodegas del este apostaron hace tiempo por el tempranillo (tinto fino o tinto Madrid, según
las partes de la región) y cada vez más por las castas francesas (merlot, cabernet sauvignon, petit verdot y syrah) y por un estilo bastante internacional de vinos. Las variedades y la crianza son
más evidentes en ese estilo que el terruño, y es difícil adscribir una personalidad definida, reconocible, a esos vinos -algunos muy bien hechos- del este de Madrid.
Se olvidaron casi, salvo en un par de bodegas, técnicas tradicionales como las del vino sobremadre (blanco largamente macerado en sus propios hollejos, como los tintos), que justamente hoy renacen en
otros lugares como Friuli (Josko Gravner) para dar lugar a esos 'vinos naranja' que ya ocupan un nicho en los mercados, sobre todo, norteamericanos. El trabajo que desarrolla en ese sentido un muy
modesto viticultor escocés instalado en Villarejo de Salvanés, Fabio Bartolomei, en particular con la uva malvar que es la más propia de esa subzona madrileña, nos da una idea de uno de los caminos
que se podrían emprender para aumentar el carácter propio y la personalidad reconocible de la zona.
VINOS DE GARAJE
No es necesario contar con las mejores instalaciones para elaborar un vino de calidad, o al menos esa idea es la que transmite este nuevo concepto de vinos de los que últimamente hemos oído hablar pero sin saber a qué hacían referencia.
El término procede de Francia, de Saint Emilion y en concreto del argelino Jean Luc Thunevin y su vino Valandraud. Esta forma de elaborar vino en sitios pequeños, como por ejemplo, un garaje ya se ha extendido por todo el mundo. El ejemplo más claro en España es Pingus, de Ribera del Duero, seguramente el vino más caro del mercado español. Este vino es obra del enólogo danés Peter Sisseck.
Son vinos de una producción muy limitada, elaborados en pequeños habitáculos y que alcanzan precios desorbitados. Generalmente se elaboran a partir de uvas procedentes de viñedos viejos de los que se extrae la mayor calidad de uva y que pasan por un estricto proceso de selección con un despalillado man

TRES MIL AÑOS DE COMERCIO
Las ánforas de vino más antiguas de todo el mundo
El doctor Robert Ballard ha dedicado su vida a la exploración subacuática y es un personaje ya mítico: fue el que descubrió hace 16 años los restos del Titanic. Hoy día Ballard encabeza el proyecto Jason, que se centra en un vehículo de investigación subacuática llamado Remotely Operated Vehicle (ROV) Jason. El Jason es un vehículo interactivo capaz de transmitir en vivo por televisión vía satélite, comunicándose así con estudiantes en universidades y museos por todo el mundo. Y con el Jason, hace dos años, descubrió... el vino más viejo del mundo. Fenicio y con tres mil años, nada menos.
Investigador en la prestigiosa Woods Hole Oceonographic Institute (WHOI),
en Woods Hole, Massachusetts, Ballard obtuvo su doctorado en geofísica marina en la Universidad de Rhode Island, y realizó gran parte de su trabajo de investigación en el WHOI. En esa época el
concepto de las placas tectónicas era muy polémico; Ballard fue uno de los primeros en proponer una investigación submarina a través del uso de submarinos. Finalmente su trabajo contribuyó a probar
la existencia de placas tectónicas.
En 1980 Ballard desarrolló técnicas innovadoras que revolucionarían la investigación submarina. Usando tecnología de fibras ópticas empezó a diseñar una nueva generación de robots para la
investigación remota que transmitirían imágenes en tiempo real a barcos en la superficie. Esta tecnología atrajo a la Armada norteamericana, que hizo inversiones importantes. El resultado fue un
sistema llamado Argo. El gran momento del Argo vendría en 1985 cuando descubrió lo que queda del R.M.S. Titanic en el fondo del oscuro y frío Atlántico del Norte. Una segunda expedición dejaría una
placa conmemorativa en memoria de las más de 1.500 personas muertas en el naufragio.
Y ahora, el Jason , con el hizo un descubrimiento sorprendente en 1999 y en el Mediterráneo. Pero la historia se remontaba al 1997: una
investigación de la Marina de EEUU descubre lo que parecían ser restos de un naufragio a una profundidad de 400 metros a 30 millas náuticas de Ashkelon. Un reconocimiento por sonar delataba cientos
de objetos semicilíndricos arreglados en una forma similar a la de una embarcación. Se entregaron los datos a Ballard, quien inmediatamente se puso en contacto con el arqueólogo Lawrence Stager, de
la Universidad de Harvard.
Stager, experto en comercio antiguo, examinó las imágenes y advirtió de que eran objetos bizantinos (no muy interesantes) o de la Edad de Hierro (muy interesantes, claro). Una expedición salió a
bordo del Northern Horizon con 55 toneladas de equipo a bordo, incluido el Jason. Al llegar al punto indicado los investigadores lo bajaron y observaron detenidamente las imágenes que les enviaba del
fondo del mar. Se podían ver claramente centenares de antiguas ánforas, la mayoría en buen estado, aunque sí, muy, muy viejas. Pero, ¿cómo de viejas? De repente se le iluminó la cara a Stager. Eran
fenicias, y eran de vino.
Dos embarcaciones fenicias zarparon de Tiro (hoy en el Líbano), aproximadamente en el año 725 a.C. (eran tiempos de Homero) con rumbo probable a Egipto. A bordo se encontraban más de 400 ánforas de
20 litros, con vino. Es probable que una tormenta causase que se hundieran las dos embarcaciones, cuya forma exacta ya no se puede adivinar debido por la acción sobre la madera de organismos
devoradores de materia orgánica. Las dos cayeron al fondo con suficiente suavidad como para romper solamente unas pocas ánforas. La mayoría están intactas, algunas con tapones aún visibles.
Los fenicios fueron los mercaderes más exitosos del mundo antiguo. Fueron los primeros, que sepamos, en rodear Africa en barco. Popularizaron el vino por todo el Mediterráneo. Su alfabeto llegaría a
convertirse en el que usarían los romanos y, finalmente, nosotros.
Jason sólo pudo hacer la labor investigadora inicial. Para saber más acerca de este sorprendente descubrimiento, tendremos que esperar a 2003, cuando Ballard regresará con un nuevo y más sofisticado
vehículo, el ROV Hercules, que podrá excavar el lugar submarino y obtener valiosa información acerca de los primeros grandes mercantes del vino.
Será muy interesante ver hasta qué punto de sofisticación había llegado el comercio de vinos en esa época. Nos dará un indicio importante relativo al estado del mercado del vino hace tres mil años.
Quién sabe, tal vez incluso se pueda saber algo sobre el vino que se comercializaba en esa época. Para amantes del vino, este es un descubrimiento emocionante porque nos une, clara y directamente,
con nuestros colegas enófilos de otra época, muy remota.

EN UN BUQUE HUNDIDO EN FINLANDIA
¿El champán más viejo del mundo?
Un grupo de buceadores que han descubierto un buque hundido en el Báltico ha encontrado unas botellas que, según se cree, contienen el champán bebible más viejo del mundo, elaborado a finales del siglo XVIII. "Me llevé una botella de champán para enterarnos de la época en que ocurrió el náufrago, porque no hemos encontrado ningún nombre ni ningún detalle que nos pudiese revelar el nombre del barco", declaró el pasado sábado uno de los submarinistas, Christian Ekstrom, del archipiélago de Åland, región autónoma de Finlandia. Ekstrom y sus compañeros, todos ellos suecos, abrieron la botella y cataron su contenido. "Estaba fantástico... con un sabor muy dulce, se notaba roble y tenía un aroma muy fuerte a tabaco. Y unas burbujas muy pequeñas", dice el submarinista.
Según los expertos, la forma de la botella indica que es de finales del XVIII, y ha sido enviada, con su contenido, a especialistas del champán en Francia para que lo analicen.
"Estamos al 98% seguros de que es Veuve Clicquot y probablemente de entre 1772 [año de fundación de la veterana casa de Champaña] y 1785", dice Ekstrom, añadiendo que el buque de carga probablemente iba en dirección de San Petersburgo, que entonces era la capital de Rusia. Según cuenta, encontraron el vino en su primera inmersión, y aún no saben cuántas botellas contiene el barco hundido, ni qué otra carga transportaba.
El record actual del champán más viejo del mundo lo ostenta Perrier-Jouët, que guarda dos botellas de 1825.
Richard Juhlin, expert sueco en champán, ha declarado al periodico 'Ålandstidningen' que cree que el champán es Veuve Clicquot, y que si es de finales del XVIII cada botella valdrá medio millón de coronas suecas (53.000 euros). Como el buque está en aguas de Åland, las autoridades locales decidirán qué hacer con él... y con el champán.
CLUB DE FUMADORES
Aquí no hay multa por fumar
Laura Arribas - martes 5 de abril de 2011 a las 20:00 horas
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El Encinar abre el primer club privado de fumadores de Alcalá.
Quien hizo la ley hizo la trampa. Cuando la cultura del ‘café y cigarro' parecía perdida, los clubes de fumadores dieron con la solución al problema. Por eso, tres meses después de la entrada en vigor de la polémica ley antitabaco, el dueño de El Encinar, la céntrica tienda gourmet de la calle Victoria, ha decidido crear el primer club privado de fumadores de Alcalá, donde los socios podrán disponer de un salón anexo a la tienda habilitado para poder fumar mientras se disfruta, por ejemplo, de un buen desayuno.
Una máquina de café es la clave. Instalada en un salón del local, servirá como autoservicio a los socios de la Asociación El Salón del Encinar. Se pondrá en marcha a comienzos de la semana que viene y de momento ya cuenta con siete inscripciones. La idea surgió de este empresario hace unos meses. "Vi a una pareja que estaba tomando un vino en un bar y fumando en la calle. Entonces pensé que yo también tengo vino en la tienda y un espacio donde crear un club para fumadores", explica Juan.
El espacio es un salón donde el propietario de El Encinar celebra catas de vino regularmente y en el que, indica, habrá como máximo 10 personas. "No quiero que haya más de diez simultáneamente porque si no se entorpecerían. Se trata de un lugar tranquilo donde habrá música relajante y la gente podrá charlar de una manera serena". Y todo ello por 10 euros al año. El café será gratis y si se quiere consumir algo en el interior se podrá comprar en la tienda. Asimismo, el salón se puede alquilar a grupos de un máximo de 10 personas.
La 'ley' del fumador
Juan Pastor ha apostado, al igual que otros muchos sitios en el resto de España, por un lugar donde los fumadores puedan acompañar el café con un cigarro sin necesidad de salir del local. Para poder
disfrutar de este espacio tan solo es necesario ser mayor de 18 años y pertenecer a la asociación. Únicamente se podrá fumar en la sala habilitada para ello y serán los mismos socios los que se
deberán servir el café porque la ley establece que no puede haber ningún tipo de empleado que sirva nada dentro de este lugar.
Asimismo, la asociación será sin ánimo de lucro y en el club no se podrá comercializar con nada, pero sí podrá consumirse lo que se haya comprado previamente en la tienda de El Encinar. Son los requisitos que establece la normativa y que este local ya ha dispuesto para dar la bienvenida a los fumadores la semana que viene.
